Gracias Costacabana

Reproducimos la carta que Daniel, afectado por el Síndrome de Wolfram, nos ha hecho llegar. En ella habla de su enfermedad y de la gratitud que tiene hacia los vecinos de Costacabana por el trato recibido por estos durante las Valoraciones Integrales 2.017.

“Soy Daniel, tengo 27 años y trabajo actualmente como maestro de Educación Primaria en un colegio de mi ciudad natal, Oviedo. Menos mal que es bien conocido el refrán español “más vale tarde que nunca” porque ha pasado mucho tiempo desde que experimenté en Almería jornadas de las cuales estoy totalmente agradecido. Por este motivo dedico estas palabras como signo de gratitud hacia esta región, en especial hacia Costacabana, y hacia todas las personas que residen allí. Esto no es nada en comparación con lo que he recibido este último año, pero de verdad, gracias.

En 2009 fui diagnosticado Síndrome de Wolfram (DIDMOAD) gracias a las pruebas y diagnóstico llevado a cabo por el doctor a cargo del IMOMA, en la capital del Principado de Asturias. Tras saber que padecía esta patología se me puso en contacto con una Asociación de ayuda e investigación a dicha enfermedad. Lo sorprendente fue encontrar una médico de familia quien fue buscando pacientes “puerta por puerta” mientras preparaba su tesis doctoral sobre tal enfermedad de baja prevalencia. Esto me ha llamado mucho la atención y estoy muy agradecido ya que durante estos años me ha dedicado mucho tiempo que tendría que dedicar a su familia. Es fácil ofrecer el tiempo que nos sobra pero qué difícil es dar de nuestros momentos que queremos disfrutar al lado de nuestros amigos y seres queridos.

Gracias a esta doctora y a la Junta de Andalucía me pudieron hacer un seguimiento multidisciplinario en Almería junto con mi hermano que también está afectado por la misma enfermedad. La pena es que tan sólo fue en el año 2011 y 2012 y aun no sé a qué se debe que el Gobierno y la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía “me cerrasen las puertas del hospital a la cara” en el año 2013 y 2014. No es ninguna tontería, sino una necesidad ya que es una enfermedad neurodegenerativa que no se puede dejar en manos del tiempo. Desgraciadamente afecta a pacientes jóvenes, y hay casos en los que por ejemplo, un paciente comenzó la licenciatura de Quimica con una visión normal y acabó la carrera sin ver.

Quisiera dejar claro que “somos pacientes y no cifras ni enmiendas”. Yo tan sólo quiero lo mejor para mi enfermedad y para el resto de pacientes, y en Almería lo encontramos. Entre que pido realizar una prueba en mi localidad, la hago y me dan el resultado, pasan muchos meses. Cada vez que paso por el hospital me recuerda que estoy enfermo y ya lo tengo presente todos los días. Pienso que pudiendo hacerlo en dos días como en años anteriores y como también así hacen los pacientes estadounidenses en St. Louis (Missouri) o los ingleses en Birmingham, sería estupendo, sobre todo siendo tratado por especialistas que conocen la enfermedad. Por eso estoy muy agradecido a la medico de familia, el neurólogo, la psicólogo, el urólogo, el endocrino, el internista, el otorrino, la oftalmólogo, la trabajadora social, la genetista, enfermeros y celadores que me han tratado estos años atrás. Me acuerdo perfectamente de los nombres pero quiero respetarles y prefiero simplemente nombrar el campo médico y especialidad. También les doy las gracias a sus familiares con los que he podido compartir buenos momentos.

No sabéis cómo disfruté el pasado mes de mayo en las revisiones de este año. Ha sido la primera vez que volvía a casa contento aun habiendo recibido resultados negativos. Esto ha sido posible gracias a Costacabana. Esta población no me conocía, sin embargo, desde el

pasado mes de noviembre escucharon hablar del Síndrome de Wolfram, les informaron al respecto y fueron conscientes de la realidad de este colectivo. Para poder conocer a los pacientes primero tuvieron que conocer su enfermedad. Cedieron su espacio para que nos atendieran, nos dieron de comer, nos organizaron actividades guiadas adaptadas y accesibles en la piscina de Costacabana y en la ciudad de Almería para que pudiéramos salir del ambiente hospitalario y disfrutar de su tierra. La población de este barrio se ofrecía voluntariamente para acercarnos a las consultas en coche, llegaban a sus casas de trabajar e inmediatamente venían al centro de Costacabana para ayudar en lo que hiciera falta. Fue un gran regalo y pude ver cómo todo el barrio se volcaba en ayudarnos. Millones de gracias a todo el vecindario de Costacabana por aportar un granito de arena. Me sentí muy arropado y animado allí, al llegar nadie me conocía pero me sentía apoyado. Ojalá se vuelva a repetir y acuda más gente el año que viene.

No nos conocemos pero da gusto saber que en Almería la gente me quiere así y desean que me sigan viendo periódicamente. Seguid así! No somos una minoría sino un gran pueblo. Dicen que “la unión hace la fuerza”, y en vuestra tierra me siento fortalecido y como en mi propia casa, gracias! Esto no es un adiós sino un hasta luego!!!!”

Deja un comentario